lunes, 17 de agosto de 2009

QUINTA DOMINICA
MARCIO VELOZ MAGGIOLO

(Por Jacqueline Pimentel, Coordinadora de Comunicación)

Recientemente se puso a circular la novela "Memoria tremens" escrita por el connotado escritor dominicano y Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Lengua, doctor Marcio Veloz Maggiolo y editada por Alfaguara del Grupo editorial Santillana.

La actividad se llevó a cabo en la Quinta Dominica, una hermosa casa colonial del conjunto del Convento de los Dominicos. El acto, abierto al público, sirvió también para agasajar al escritor con motivo de su 73 aniversario acaecido en la misma fecha.

El desarrollo de la actividad se realizó a manera de diálogo entre el escritor y Ruth Herrera, directora de Alfaguara, quienes intercambiaron impresiones sobre la nueva novela, a propósito de la cual aseguró don Marcio "(...) esta obra es un asedio de la memoria universal de un barrio, o la concepción de un barrio donde la memoria del narrador quiere ser universal, donde la memoria diminuta se dispone a ser eternidad envuelta en brumas".

La dinámica de la actividad continuó para presentar y comentar diversos aspectos que fueron abordados por el público presente, entre los cuales destacamos a los escritores Tony Raful, Pedro Ureña Rib y Germán Mella.

Doña Norma Santana, esposa del autor y veterana locutora, condujo la actividad recreando y destacando la historia de la locación colonial que acogió a la concurrencia, asimismo introdujo la lectura de un pasaje de novela: "Fue mi madre quien convenció a mi padre de que aceptara el empleo, a pesar de que supiera que Abdulah era mi auténtico progenitor. No temió hacerlo, porque ese trabajo era el único posible en aquellos momentos".

En esta novela, Matildo Pérez, un hombre ciego, de mediana edad, pero que se cree un anciano, relata su vida a Eusapia, con quien comparte la condición de iniciados en el mundo esotérico. Aparecen otros personajes notables: el mago Abdulah Reyes y su circo itinerante, Filoma o la Niña Serpiente, la abuela Marta materializada como Santa Marta la Dominadora, el vidente Vincent Fournier y sus malicias, el parque Enriquillo, Obdulio-el padre de Matildo-...

El inicio de la novela es un pasaje lleno de hermosura, observemos la bella prosa con la cual nos deleita don Marcio en "Memoria tremens": "El rostro es un espejo importante porque en los gestos y el pestañeo del interlocutor anidan sus pasiones, sus miedos y sus concepciones de la vida. Pero piensa en esto, Eusapia, si hemos reencarnado cientos de veces, son millones los gestos que hemos distribuido sobre la tierra.

Los gestos florecen en los demás, porque ellas los copian sin darse cuenta, y los usan pasándolos de una humanidad a otra sin saber de dónde vinieron ni a quienes pertenecieron. Es la memoria gestual reproduciéndose con sus usuarios, de primera, de segunda y tercera mano, ad infinitum.

Hubo mujeres poetas que hablaban de como sus manos florecían y las veo gesticulando con efervescencia de jardín y pienso, Eusapia, que las flores son como el gesto vegetal del color que se transforma en pétalos. Mi querida amiga, hablo siempre en metáfora. Considérame un creador de memorias".

En resumen, la velada fue toda una exultación del espíritu, bañado constantemente por un torrencial aguacero tropical, como bendiciendo el nacimiento de la nueva obra de Don Marcio Veloz Maggiolo y el del propio autor, a cuyo derredor los presentes se congregaron para cantar y compartir el pastel de su cumpleaños que cumplimentó el final de la actividad.

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